Palestinos se esconden detrás de civiles, judíos también lo han hecho…. Daniel Kupervaser. Analista político israelí. (Desde Tel Aviv)*

Una de las municiones mas predilectas por la estrategia israelí en este campo de batalla es el intento permanente de desprestigiar la imagen moral palestina a través de un mensaje que compara la conducta de preocupación por la protección o, por el contrario, el uso de la población civil de su lado y la del enemigo.

En ese sentido, Israel, en el marco de un plan cuidadosamente armado, se aferra a este argumento en dos aspectos básicos de esa diplomacia pública, o Hasbará, por su denominación en hebreo, tan común en los marcos israelíes y judíos de la diáspora.
En el marco de la incorporación de miles de participantes en los esfuerzos de Hasbará de Israel en las redes sociales internacionales, se ha generalizado el uso de caricaturas cuyo objetivo es embadurnar la imagen palestina exhibiendo a sus combatientes, o fuerzas de seguridad, buscando cobardemente protección por medio del uso de civiles como escudo, frente al soldado israelí, o sistemas de defensa israelíes, que, ante todo y básicamente, se preocupan por la defensa de sus civiles, inclusive a costa de arriesgar la vida de sus combatientes.

Desde el punto de vista político, la aseveración que terroristas palestinos se escudan detrás de civiles se convirtió en el argumento de uso corriente de parte de Israel para deslindar responsabilidad por la muerte de civiles inocentes como consecuencias colaterales de bombardeos israelíes a objetivos militares palestinos.

Subsuelo casa israelí: refugio. Casa Palestina: depósito de armamento

Netanyahu, primer ministro de Israel, dio a conocer una tajante declaración en respuesta a la decisión por parte de la Corte Penal Internacional en La Haya de investigar la existencia de posibles crímenes de guerra adjudicados a Israel como consecuencia de los bombardeos en Gaza. En esa oportunidad afirmó que “La decisión del fiscal en la Corte Penal Internacional de comenzar una investigación contra el Estado de Israel es el colmo de la hipocresía y lo contrario a la justicia. Pero esa decisión es más absurda dado que, Israel, está defendiéndose de manera legítima contra terroristas palestinos que, de modo rutinario, cometen múltiples crímenes de guerra. De modo deliberado, disparan miles de cohetes hacia nuestros civiles, mientras se esconden detrás de civiles palestinos a quienes usan como “escudos humanos”. (Comunicado de la Cancillería de Israel, 19/1/2015).

Es muy probable que el mensaje israelí este respaldado en parte, o en gran parte, por la veracidad de los hechos de estos últimos tiempos. Si bien es cierto que en la arena judicial esta argumentación pueda favorecer a Israel, de ninguna manera debe ser motivo para cantar victoria, especialmente en el confrontamiento mediático.

Si se analiza en profundidad esta realidad, no se puede dejar de lado un elemento básico que en el marco de luchas de liberación nacional actúa en detrimento de la estrategia mediática israelí y, de alguna manera, es el responsable de una situación paradójica: se tiene razón, pero se fracasa mediáticamente.

El libro “Crónica de la guerra de independencia” (Editorial Shelaj, Tel Aviv, 1951) expone en extenso detalle las acciones de los grupos de combatientes judíos en el periodo anterior a la independencia. En su prólogo se acentúa: “Bajo la denominación de guerra de liberación judía nosotros abarcamos todas las acciones que llevamos a cabo por la fuerza y las armas en contravención a leyes de la fuerza foránea y en una guerra contra ese dominio foráneo. Interpretamos el concepto de guerra de liberación en su sentido bien claro y preciso tal como es conocido en todas las lenguas del mundo y en todos los movimientos de liberación nacional del mundo”

Tanto el detalle de las acciones bélicas bajo responsabilidad de los distintos grupos combatientes judíos en el marco de su guerra de independencia tal como se los expone en el libro mencionado, como en mi libro (“Israel se emborrachó y no de vino”, Editorial Dunken, pág. 157 – 164), no se puede deslindar el hecho que se trataba de acciones que en parte son acreedoras a ser catalogadas como terroristas y que también utilizaban a civiles como escudo.

Para quienes le interese el tema y esté dispuesto hoy a tomar su tiempo y se acercarse al edificio de cuatro pisos ubicado en calle Bazel 33 de Tel Aviv, podrá leer la placa recordatoria de esos tiempos e impresionarse de un acto típico de esconderse detrás de civiles. Su texto dice: “En este edificio, en la planta baja, funcionaba un taller de fabricación de armamentos de la agrupación combatiente Etzel. En fecha 2-9-1947 se produjo una explosión que causó la muerte de Simja Ozer” En Tel Aviv hay varias placas más con detalles muy similares.

Placa recordatoria en vivienda de taller de armamento del Etzel.

Pero no solo se debe tener en cuenta que el argumento israelí no viene con las manos limpias. La experiencia histórica demuestra que la gran mayoría de las sociedades del mundo critica actos terroristas crueles llevados a cabo por movimientos de liberación nacional, aunque no se debe olvidar que ello no reduce en lo mínimo la simpatía e identificación que esas mayorías demuestran hacia quienes luchan contra dominación foránea.

Para la inmensa mayoría del mundo, a Israel le corresponde existir y vivir en paz con seguridad dentro de los límites de junio de 1967. Todo intento de desprestigiar a los palestinos con caricaturas que demuestran su cobardía de esconderse detrás de civiles está destinado al fracaso mediático. El movimiento sionista logró la independencia de Israel por medios violentos, entre ellos también con terror escondiéndose detrás de civiles. Eso no redujo el apoyo que le brindó y brinda la gran mayoría del mundo, dentro de los límites de junio de 1967.

Hoy los palestinos se esconden detrás de civiles. Ayer, lo hicieron los judíos.


Daniel Kupervaser. Herzlya – Israel 2-7-2021. http://daniel.kupervaser.com/
kupervaser.daniel@gmail.com. @Kupervaser